¿TIENES UNA MENTE DISPERSA? CON ESTAS ESTRATEGIAS PODRÁS CONCENTRARTE MEJOR

29 Oct 2020

¿TIENES UNA MENTE DISPERSA? CON ESTAS ESTRATEGIAS PODRÁS CONCENTRARTE MEJOR

MEJORA TU CAPACIDAD DE ATENCIÓN CON ESTAS SUGERENCIAS DE TRABAJO PARA TU MENTE

La mente es la herramienta más poderosa del ser humano, pero no por sí misma pues, como todo recurso, es necesario trabajar en ella para desarrollar su potencial. No sin ciertos ecos míticos podríamos decir que la mente es el gran don que se le dio a nuestra especie, pero en bruto, como si fuese una joya que es necesario extraer y pulir hasta descubrir toda su belleza. En cierta forma, eso es nuestra mente.

En ese sentido, quizá la cualidad más importante de nuestra mente es la capacidad de atención, necesaria para todos nuestros actos de la vida. Si bien podemos actuar sin poner atención, de alguna manera esta es una postura frente a la vida que suele tener consecuencias poco benéficas para nuestra existencia. Actuar sin atención suele ser la fuente original de todo tipo de problemas, desde algunos comunes y cotidianos como perder tiempo por no encontrar las llaves de la casa, por ejemplo, o tener un retraso en el trabajo por no haber seguido las indicaciones recibidas, hasta otros de mayor trascendencia como ver frustrados nuestros objetivos de vida por no poder poner atención en un propósito y sostener los esfuerzos que implican conseguirlo.

De ahí que en Pijama Surf hagamos énfasis cada tanto en la importancia que la atención tiene para el cultivo y el desarrollo de la existencia. “La facultad de voluntariamente traer de regreso una atención errante, una y otra vez, es la verdadera raíz del juicio, el carácter y la voluntad”, escribió William James, uno de los pioneros de la psicología, para quien la atención era la verdadera fuente del genio. Igualmente Erich Fromm, en ¿Tener o ser?, habla del interés como un “esforzarse activamente” cuando, efectivamente, ponemos interés en algo o en alguien, es decir, cuando estamos volcados de lleno, con todo nuestro ser, en algo que hacemos en el aquí y en el ahora. 

Esa disposición de ánimo, de mente y cuerpo, es en efecto, el anhelo de muchos, ¿pero cómo lograrlo? ¿Cuál es el secreto de la concentración?

Aunque no se trata de un resultado debido a una sola causa, gran parte de la capacidad de atención descansa en el estado en que se encuentra la mente. Es decir, sin dejar de lado los componentes fisiológicos asociados con el bienestar de la mente (los niveles de ciertos neurotransmisores, por ejemplo), si no partimos de un estado de relajación y conocimiento de nosotros mismos, difícilmente podremos concentrarnos en lo que queremos.

Partiendo de esta premisa, a continuación compartimos algunos consejos (inspirados en las recomendaciones del blogger Leo Babauta, quien tiene el blog Zen Habits). Además de explicarlos a nuestra manera, añadimos algunas aportaciones propias, esto con el fin de enriquecer la propuesta. Veamos.

Medita en las mañanas

La meditación es una de las mejores herramientas para conocer los patrones de pensamiento que sigue tu mente. Grosso modo, consiste en tomarte unos cuantos minutos de tu día, retirarte a un lugar tranquilo (una habitación silenciosa, de preferencia, con una buena temperatura, sin muchas distracciones alrededor), sentarte en una posición cómoda y observar mentalmente tu respiración, haciéndola consciente. 

Genera espacios destinados a fines específicos

Los espacios suelen tener una gran influencia en el condicionamiento de nuestros estados mentales y emocionales. La mejor prueba de ello es la cama en la habitación donde dormimos: aun sin tener sueño o estar realmente cansados, basta con recostarnos en nuestro colchón para, a los pocos minutos, sentir unas ganas irresistibles de dormir.

Elimina tantas distracciones como puedas

Hace unos años, el escritor Jonathan Franzen dio para el diario The Guardian este peculiar consejo a las personas que tenían la intención de convertirse en profesionales de la pluma:

Es dudoso que cualquiera con una conexión a Internet en el lugar donde trabaja esté escribiendo buena ficción.

No sin ironía, Franzen notaba ya entonces que Internet es la gran fuente de distracción de nuestra época.

Acepta tu mente tal como es ahora 

Si en este momento tienes una mente dispersa que salta de una idea a otra, que parece incapaz de concentrarse, que parece perezosa para dedicarse a una tarea, etc., ¡no te aflijas ni sufras! Por el contrario: acéptate tal como eres (y, podríamos agregar: quiérete). De lo contrario, al hecho de ser así estarás añadiendo una mortificación o una resistencia que es, a su modo, otra distracción que te desvía de tus objetivos. 

Relájate

Como explicamos en otra nota, la relajación es el estado más propicio para cualquier tipo de práctica y aprendizaje. No importa si tu objetivo es aprender un nuevo idioma, una serie de pasos de baile, o si lo que quieres es enfocarte en un proyecto personal. La mejor disposición para tener la concentración que te permita aprovechar tu tiempo y tus recursos es la relajación. La inquietud, la impaciencia, la desesperación, el enojo y otros estados emocionales afines son también distracciones o, vistos de otra manera, “fugas” hacia las cuales se vierte nuestra energía emocional y de vida, desperdiciándose.

Programa algunas pausas para tu trabajo

En función de tu capacidad de concentración y trabajo, puedes hacer algunas pausas durante el periodo que has destinado a trabajar. Alguna puede ser para tomar un bocadillo o para hidratarte, otra para salir brevemente a caminar, o para responder algún mensaje. 

Las pausas de este tipo son útiles para retomar ánimos y a veces también para permitirle a la mente pensar en otras cosas y, paradójicamente, regresar con la creatividad renovada, además de que al cuerpo le permite descansar.

Asiste una terapia psicológica

El conocimiento de sí es uno de los mejores estados mentales para emprender prácticamente cualquier tarea de la vida. Cuando te conoces, cuando sabes qué habita en tu interior, qué patrones de pensamiento y conducta has repetido a lo largo de tu vida (y cuál es su origen), cuando sabes por qué reaccionas como reaccionas en tu cotidianidad, hay una oportunidad de hacer las cosas de manera diferente.